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Cese temporal del bombeo de crudo en el oleoducto SOTE de Ecuador

El Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE), fundamental para el traslado de petróleo en Ecuador, ha detenido sus actividades de forma temporal por precaución ante una alerta geológica en el área de Piedra Fina, situada en la región amazónica del país. Esta acción se tomó tras un análisis técnico que identificó un aumento en la erosión regresiva, lo cual representa un riesgo para la estabilidad del suelo por donde atraviesa el oleoducto.

El cierre provisional, que intenta prevenir situaciones graves como fallas o fugas, es una acción conjunta para resguardar tanto la infraestructura petrolera como el entorno natural. Las entidades encargadas del sector energético han señalado que esta es una acción preventiva basada en criterios técnicos de seguridad, dado que los índices de erosión en la zona exceden los estándares habituales.

La empresa operadora del oleoducto informó que ya se ha iniciado un protocolo de vigilancia constante y que se están desplegando equipos técnicos para analizar la evolución del fenómeno geológico. Al mismo tiempo, se realizan trabajos de protección en el entorno del ducto y se evalúan rutas alternativas de transporte para mitigar el impacto que la suspensión pueda tener en la cadena logística del petróleo ecuatoriano.

El SOTE, con una capacidad aproximada de 360.000 barriles por día, es uno de los principales sistemas de transporte de crudo en Ecuador y conecta los campos petroleros de la Amazonía con el terminal marítimo de Esmeraldas, en la costa del Pacífico. Su funcionamiento es crucial para el cumplimiento de los compromisos de exportación y para el abastecimiento interno de derivados.

La suspensión del bombeo ha generado preocupación entre los operadores del sector, ya que la paralización prolongada podría traducirse en retrasos en las entregas de crudo y eventualmente afectar los ingresos fiscales del Estado, dado que la economía ecuatoriana depende en gran parte de la exportación petrolera. Sin embargo, las autoridades han reiterado que la medida es temporal y que se está trabajando para reanudar las operaciones con total seguridad.

Desde el gobierno se ha subrayado la importancia de prevenir cualquier circunstancia que amenace el ecosistema del Amazonas, una región altamente sensible desde el punto de vista ambiental. En años recientes, los sucesos relacionados con la erosión en la cuenca del río Coca han forzado la implementación de medidas similares, planteando retos operativos para la industria petrolera nacional.

En adición a la vigilancia geológica, se están organizando labores con organizaciones del sistema de manejo de riesgos y con autoridades locales para asegurar que la comunidad cercana a la área de influencia del ducto esté al tanto. Aunque no se ha informado de ninguna emergencia por ahora, se han implementado planes de contingencia por si la situación cambia de manera negativa.

El desgaste del suelo en la selva ecuatoriana ha sido un tema relevante desde 2020, año en el que una grave erosión causó la ruptura de los principales ductos petroleros del país, entre ellos el SOTE y el Oleoducto de Crudos Pesados (OCP). A partir de ese momento, se han llevado a cabo varias medidas para mitigar el impacto, aunque las características geológicas siguen constituyendo un obstáculo para la infraestructura energética.

En esta ocasión, el cierre anticipado del ducto busca precisamente evitar una repetición de aquellos eventos, con el objetivo de mantener la integridad operativa y ambiental. Expertos del sector consideran que este tipo de decisiones preventivas, aunque generan impactos económicos temporales, son necesarias para asegurar la sostenibilidad de las operaciones petroleras en el mediano y largo plazo.

Aunque los análisis técnicos continúan y se determina el momento adecuado para reanudar el bombeo, las autoridades revisan métodos para minimizar el impacto en la producción y en los compromisos de exportación. Simultáneamente, se incrementa la vigilancia tanto satelital como terrestre en el área afectada, con el fin de adelantarse a cualquier eventualidad que pudiera poner en riesgo la infraestructura energética del país.

Por Alice Escalante Quesada